Se propone cambar la imagen actual del edificio, cerrado e inerte, para reconvertirlo en una estructura ‘viva’ que sea sensible al paso del tiempo y el futuro espacio urbano naturalizado. Por medio de su nueva fachada eficiente, que se concibe como una reinterpretación contemporania de la fachada tradicional del Eixample, se busca que este nuevo ‘organismo’ evolucione, vibre y respire, en consonancia con cada estación del año. Un nuevo edificio para una nueva manera de hacer ciudad.



